Bancos para soñar

Hoy vamos a hablar de bancos. No, no de esas malvadas empresas que mantenemos con nuestros impuestos y a las que confiamos buena parte de nuestros ingresos, sino de los bancos buenos. Los que nos dan su apoyo siempre que estamos cansados de correr, los que nos acogen en su regazo cuando queremos sentarnos a comer pipas con los amigos, o los que nos ofrecen un cómodo soporte en el que sentarnos en el parque a leer, tomar el sol o a mirar la vida pasar.

Los bancos son un elemento imprescindible en el mobiliario urbano. Un parque o un paseo sin bancos viene de una planificación pésima, ya que si los padres o los abuelos no tienen donde sentarse, no llevarán a los hijos a jugar; si los dueños no tienen donde reposar y charlar entre ellos, no llevarán a sus mascotas a jugar; y si los más mayores quieren ir a descansar, no tendrán donde e irán a otro parque o plaza. Sigue leyendo

Anuncios

Culturistas de ciudad

Desde hace unos cuantos años vengo observando que en muchas ciudades y pueblos han instalado unos nuevos parques de juegos de los que no logro identificar su función.

Un día, picado por la curiosidad, decidí salir del Centro de Jubilados, con una partida a medias al mus, dirección al “Parque de los patos” de Bilbao y me aventuré a investigar esos aparatos de formas irregulares y colores vivos. Según me acercaba a ellos, decidí jugar conmigo mismo a adivinar el uso, limpié mis gafas e intenté agudizar la vista. Por más que caminaba hacia ellos no era capaz de encontrarles un uso racional, salvo semejanzas a elementos de tortura utilizados por Torquemada que ví en un libro sobre la Inquisición. Sigue leyendo