Culturistas de ciudad

Desde hace unos cuantos años vengo observando que en muchas ciudades y pueblos han instalado unos nuevos parques de juegos de los que no logro identificar su función.

Un día, picado por la curiosidad, decidí salir del Centro de Jubilados, con una partida a medias al mus, dirección al “Parque de los patos” de Bilbao y me aventuré a investigar esos aparatos de formas irregulares y colores vivos. Según me acercaba a ellos, decidí jugar conmigo mismo a adivinar el uso, limpié mis gafas e intenté agudizar la vista. Por más que caminaba hacia ellos no era capaz de encontrarles un uso racional, salvo semejanzas a elementos de tortura utilizados por Torquemada que ví en un libro sobre la Inquisición. Sigue leyendo