¡Dónde está el dinero matarile rile rile…!

¡Qué tiempos aquellos! Es la frase que me ronda la cabeza cada vez que recuerdo las andanzas por el mundo de un presidente del gobierno español anunciando a bombo y platillo el crecimiento de nuestro gran país. Tiempos en que nos creímos que todo el mundo podría comprarse un cochazo o que nos podríamos cambiar de casa cada 4 años haciendo negocio.

Monopoly urbanístico

Monopoly urbanístico.
Foto de Images_Money. Flickr

¡Qué tiempos aquellos! Cuando pensábamos que nuestros políticos velaban únicamente por nuestros intereses y sus decisiones se basaban en la premisa de servir a la ciudadanía que le había votado.

Es irónico pensar que la crisis, además de dejarnos el bolsillo más seco que la mojama, nos ha abierto los ojos frente a la gestión de muchas Comunidades Autónomas que han utilizado el dinero de los contribuyentes como si el del monopoly se tratara, jugando con él y gastandolo en innumerables construcciones faraónicas de diseño innovador, eso sí, pero de dudoso futuro.

Si os preguntara, queridos urb&walkers, por alguna de estas construcciones estoy seguro que haríamos una lista muy larga pero como no me quiero extender demasiado me gustaría hablar de aquellas que más me llaman la atención.

¡Pon un aeropuerto en tu vida!

Aeropuerto de Castellón

Aeropuerto de Castellón. El único avión.

 Bien podría haber sido la frase de campaña para la construcción del aeropuerto de Castellón. Un aeropuerto ubicado “estratégicamente” para dar cobertura a la creciente demanda de “la ciudad de vacaciones”, es decir, Marina D’or, claro exponente de la burbuja inmobiliaria y de dudosa legalidad rozando el límite de la ley de costas. Gran apuesta personal por parte del Sr. Carlos Fabra, que no solo se gastó 150 millones de € de las arcas públicas sino que todavía está pendiente de inauguración. Pero ahí no queda la cosa,  ya que se tuvieron que modificar los trazados de la autopista AP-7 y de la nacional N-340 para los accesos a este maravilloso aeropuerto con el coste adicional que supuso esto. ¡Qué fácil es disparar con la pólvora del Rey!

Y eso que no he hablado del aeropuerto de Ciudad Real, cerrado actualmente pero por lo  menos éste se llegó a inaugurar.

¡La cultura siempre vende!

Ciudad de la cultura

Ciudad de la cultura. Santiago de Compostela.

Es lo que pensó la Xunta de Galicia para endosar este golazo a las arcas públicas al presentar y adjudicar lo que ahora se denomina Ciudad de la Cultura, megaconstrucción ubicada en las proximidades de Santiago de Compostela. Dicen las “malas lenguas” que para poder llenar de “cultura” este macro complejo arquitectónico se trendría que trasladar todos los museos de Galicia a este lugar y aún así, sobraría espacio para dar cabida a varias ferias del marisco y del Ribeiro permanentes. ¡Viva el vino!

Actualmente se encuentra paralizada después de haber gastado en 11 años la friolera de 400 millones de € (presupuesto inicial de 108 mill €) y eso que  únicamente se han inaugurado 2 de los 6 edificios planificados. A estos fijo que no los desahucian…

Autopista MP-203. Madrid

Autopista MP-203. Madrid

¡Autopista hacia el cielo!

Este no es sólo el título de una serie de televisión de los años 80 sino también una realidad que sufrimos los ciudadanos de este país, o debería de denominar República Bananera, al sufragar con nuestros impuestos kilómetros y kilómetros de carreteras y autopistas. España es actualmente uno de los países de Europa con más kilómetros de autopistas y no tenemos dinero para mantenerlas. A día de hoy las concesionarias de las autopistas piden sopitas al gobierno para que les ayude y éste no sólo se plantea rescatarlas sino que se le ocurre la feliz idea de cobrarnos por utilizar las autovías que previamente se habían pagado con nuestros impuestos. ¡Gran negocio tienen montado! Cada gobierno regional ha anhelado tener las comunicaciones que tienen grandes ciudades como Madrid o Barcelona, pero lo que parece es que tanto  el  impacto en coste como las estimaciones de tráfico han sido calculados por un mono con un ábaco. Si por lo menos hubieran sido lo suficientemente cautos como para ocultar sus carencias no se darían casos como el de la autopista de Madrid MP-203 que no solo no va hacia a el cielo sino que no va a ninguna parte. Y todo por unos míseros 70 millones de €.

¡Estamos de oferta oiga!

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