¿Habemos Termibús?

Queridos urb&walkers tras siete maravillosos días de ir de compras, a la peluquería a arreglarme un poquito, porque uno ante todo es un presumido de los pies a la cabeza, y sobre todo de ir a comprarme otro espejo, porque el anterior no hacía justicia a mi belleza, os quiero comentar mi experiencia con uno de los sitios más frecuentados por los bilbainitos.

Situado muy cerca de una de las principales salidas de la villa, al lado de uno de los monumentos más significativos de la misma y pegadito a uno de los centros en los que puedes pasar la itv se encuentra el “edificio”, por llamarlo de alguna manera, al que me estoy refiriendo.

¿Sabéis ya cuál es? ¡Ánimo, que es muy fácil!

Estación Termibus

Estación Termibus

Se trata de la “maravillosa” estación de autobuses o como todo Dios la llama Termibus.

¿Por qué os hablo ahora de ella? Pues muy sencillo. En estos días, repasando algunas de las   noticias de la villa, encontré la siguiente referencia y me hizo recordar mi primera experiencia al verla.

Si mi memoria no me falla, como al licenciado cebolleta, fue en las navidades de 1996. Por aquella época uno era un auténtico galán, al que le gustaba pasearse de ciudad en ciudad, mostrando mis encantos, que eran muchos, muchos.

Mi destino era la capital del reino, Madrid (no os equivoquéis), y como a uno siempre le ha interesado más la belleza que las noticias mundanas, pues me dirigí a la calle Autonomía, que era donde siempre habían salido los autobuses para esta ciudad.

Esta fue la primera de las sorpresas del día. ¡Habían robado la estación de autobuses! Ya no estaba allí, y aunque no os lo creáis, este fue mi primer pensamiento.

Mi cara, preciosa donde las haya, me debió de delatar porque enseguida una bella dama se me acercó y me preguntó si estaba bien.

¡Vaya pregunta tan tonta! – pensé en esos momentos. ¡Pues claro que no estaba bien!, ¡Han robado la estación de autobuses con destino a Madrid! – le dije usando la mejor de mis sonrisas.

Evidentemente, la hermosa señorita se quedó asombrada pero por suerte no se rió de mi a la cara. Me mostró una deslumbrante sonrisa y me comentó que eso no había pasado. Que desde hacía unos meses, las autoridades de la villa, habían centralizado todas las estaciones de autobuses en una única ubicación. En Termibus, en el antiguo campo de Garellano, junto a San Mamés.

Por fortuna, soy una persona organizada y tenía tiempo de sobra para poder llegar a tiempo.

En el trayecto de Autonomía a Garellano, alrededor de 15 minutos, empecé a recordar todas las noticias que había ido oyendo sobre este proyecto.

Me acordé de haber leído que allá por los tiempos de la Segunda República ya existía un proyecto de Intermodal para Bilbao.

Mucho más cercano a nuestro tiempo, a principio de los 90, se volvió a hablar del proyecto Intermodal. Se contrataron los servicios de los arquitectos Stirling y Wilford. Los cuales presentaron el nuevo centro de comunicación de la villa en la estación de Abando.

Como todos vosotros ya sabéis, queridos urb&walkers, ninguno de estas ideas se llevó a cabo.

Todos estos recuerdos hicieron volar mi imaginación, y me empecé a imaginar un edificio modernista, acorde con los últimos cambios que estaba viviendo la ciudad. Recordar que un año más tarde se inauguraría el museo Guggenheim.

Al llegar al antiguo estadio de Garellano, mi boca se abrió más que la de Jim Carrey en la Máscara. ¡No me podía creer lo que mis ojos me estaban mostrando! ¡Me tenía que haber equivocado! O mejor dicho, esa amable mujer se tenía que haber equivocado al darme la dirección.

Las taquillas eran, y siguen siendo, barracones de los que se usan en las obras. La iluminación corría a cargo de las antiguas torretas del estadio de fútbol. El techo era una carpa, al más puro estilo circense.

Toda esta situación me produjo una bajada de azúcar que hizo que mis huesos acabaran primeramente en el suelo y después en el hospital de Basurto (por suerte estaba justo en frente)

Como habéis podido adivinar, no cogí ese autobús con destino a Madrid. Me pasé mucho, pero mucho tiempo diciendo, como una ciudad que estaba invirtiendo tanto en su regeneración, había podido hacer semejante estación de autobuses.

¿Nadie se daba cuenta de que es lo primero que un turista ve de la villa?

Pasó el tiempo, y eso que se había definido como provisional, dejó de serlo. Se fue mejorando, muy poco todo hay que decirlo, su infraestructura. Se le cambió la carpa por un techo más seguro, pero igual de feo. Los barracones siguieron en su sitio. Y la villa continuó su reforma, para convertirse, igual que el patito feo, en una de las joyas del Norte.

Y llegamos al año 2013 y por fin, lo digo con la boca pequeña, parece que le ha llegado el turno. Quiero creer que esta vez no solo se va a pensar en la funcionalidad de tener una estación centralizada del transporte ferroviario y por carretera. Sino que también van a pensar en el diseño. En la integración de los edificios con la ciudad. En la belleza de las cosas.

Queridos urb&walkers, ¿Os atrevéis a dejarme vuestras ideas? ¡Dejar volar vuestra imaginación! y decidme cómo haríais la nueva Termibus.

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